Panspermia - L.S.D. - Letras Sin Desperdicio
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  Friday, January 9th, 2004 08:13 pm

“Creo que ya está en trance.Podemos proceder”,dijo el Dr.Heidegger a sus intrigados compañeros.
Gustavo,el esposo de Verónica,se acercó un poco más,y asintió mientras el Dr.Heidegger ajustaba la lámpara estroboscópica especial —inventada por él mismo— que usaba para inducir la profunda hipnosis requerida en sus labores.
“Ahora comencemos”.

Gustavo Aceves miró nerviosamente a su amigo y luego a esos 3 desconocidos vestidos de negro que según le dijo,eran cazadores,lo que fuera que eso significara.Se veían sorpresivamente sombríos,incluso siniestros,como para estar involucrados en el círculo donde se desenvolvía su amigo el doctor alemán —un círculo de asuntos propios de infomerciales o hippies fans del New Age,según las palabras del propio Gustavo.Pero si el sufrimiento de Verónica,sus pesadillas recurrentes,podían terminar así,él estaba dispuesto a tolerar todo ese circo.

La voz del Dr.Heidegger se suavizó,iniciando una letanía de preguntas dirigidas a la aletargada Verónica.
“Estás otra vez en tu auto,¿Qué es lo que ves,Verónica?”
Una pequeña arruga surgió entre las cejas de Verónica conforme empezó a responder.
“Veo a Santiago Migoya,el de Destinos Opuestos y Orquídeas Para Laura.Ya sabe...el güero español,ese que sale en las telenovelas del canal 8.Viene caminando hacia mi coche.¿Qué hace alguien como Santiago Migoya a media carretera,a estas horas?”
Un gesto de consternación se marcó ahora en la frente de Verónica.

“¿Qué hace Santiago ahora?” preguntó amablemente el doctor,mientras buscaba acercar más la luz de su lámpara al rostro de Verónica.
Ella se agitó.
“Él...él abre la portezuela…Yo...yo intento decirle que no debería hacer eso,p-pero él sólo me mira con sus ojos verdes,y de pronto todo parece estar bien.Se sienta junto a mí y sólo me mira a los ojos...”
“Me lleva a un llano cerca de la carretera.El aire es frío y hay un brillo azuloso que vine de en medio del campo.Hay una enorme nave ahí…de forma triangular,sobre unas patas de metal.Hay una puerta con una rampa...como en esas películas viejas de ciencia y ficción.”

Verónica prosiguió,“Me lleva adentro.Por un pasillo...hay un cuarto brillante,muy limpio,con una mesa en el centro.Santiago me dice que me recueste en la mesa.Tengo que obedecer.Él entonces se acuesta también…”

El Dr.Heidegger miró a Gustavo,expectante.
Gustavo,consternado por su parte,sólo miró a Verónica y tomó su mano entre las suyas,con una evidente preocupación en su cara.
“¡Me controla!…¡No puedo resistirme!…Quiero gritar,pero de mi garganta no sale ningún sonido…” se quejó Verónica.
“Él logra quitarme la sudadera...y yo solo puedo ver sus ojos.Esos ojos...”
“¡Basta!” Gustavo se puso de pie,observando al doctor y luego buscando con los ojos a los otros sujetos,que permanecían anormalmente serios e inalterados.
“¡Todo ésto es una fantochada! Debería…”
El Dr.Heidegger alzó su mano,para callar a Gustavo por el bien de su mujer.Apenado,recuperó la calma.Los demás siguieron inalterados.

“¿Verónica? Voy a contar hasta 5,y ahora vas a dormir por un rato,y cuando despiertes,te sentirás revitalizada,y no recordarás absolutamente nada de lo que sucedió.Te sentirás relajada y completamente aliviada.1...2...3...4...5...”,ordenó el doctor con voz suave pero firme.La tensión en el rostro de Verónica se desvaneció con un sonoro suspiro de alivio.El alemán apagó el estrobo y encendió las luces del cuarto.Tras arropar a Verónica con una frazada que ya tenía lista,invitó a todos los demás a que lo siguieran a la oficina adjunta a su consultorio,para dejar a la mujer descansar.

El sujeto más alto,llamado Roberto,se dirigió directo a un estante en la oficina del Dr.Heidegger.Gustavo no vió exactamente qué hacía,sólo alcanzó a oir el sonido de unos vasos de vidrio.Viéndolo con más atención,Gustavo finalmente notó que era un sujeto en extremo peculiar,con su traje negro satinado,su complexión atlética y su corte de cabello estilo casquete corto.
Gustavo,por invitación de su amigo el Dr.Heidegger,tomó asiento,y para cuando volteó,el tal Roberto estaba junto a él ofreciéndole un vaso de coñac.
“Tómate ésta,paisano” le indicó Roberto.Luego,se dirigió al doctor “Bueno Iván,¿Es lo que creo que es?”
El camarada de Roberto —también llamado Gustavo al parecer—,y su otra acompañante,una jovencita finita con rasgos como de una muñequita de porcelana,irónicamente llamada Petra,miraron al doctor en espera de su diagnóstico.
“Sí.Me temo que así es.Tiene todo el modus operandi de los Albionitas.Gus’,mi amigo,lamento comunicarte que tu esposa...ha sido seducida por un Albionita”.

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  Soundtrack: Missing Time - MDFMK  

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