(Sin Título) - L.S.D. - Letras Sin Desperdicio
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  Friday, February 27th, 2004 04:39 pm

La llovizna estaba borrando ya el rastro de sangre,dificultando determinar de dónde había venido exactamente.El sargento García resopló frustrado,y encendió uno de sus cigarrillos sin filtro.Mientras permanecía de pie inhalando humo,siguió con la vista el rastro rojo,de vuelta al punto donde terminaba:justo donde yacía la última víctima,que ya estaba siendo recogida para llevarla a la morgue.
Los sujetos de la morgue habían tenido una semana por demás ocupada,con 5 muertas,casi a razón de una diaria.
Todos los presentes,entre policías y reporteros de nota roja,esperaban que García tuviera alguna respuesta,algo que los ayudara a capturar al asesino de mujeres antes de que atacara de nuevo.
Pero no había nada,ni testigos,ni pistas.
Absolutamente nada.

El sargento estaba tan desesperado como los demás,pero el sonido de un helicóptero lo sacó de sus cavilaciones.El ruido se hizo cada vez más fuerte,y finalmente se hizo visible un helicóptero negro,tan brillante como un lujoso auto nuevo,o mejor dicho,como una bizarra mosca panteonera gigante.
Una luz se encendió,y los ahí presentes rápidamente se hicieron a un lado para facilitar que el aparato tocara tierra.García fue el primero en acercarse al helicóptero,sosteniendo su sombrero vaquero para que el viento de la turbohélice no se lo llevara.El tren de aterrizaje aún no acababa de apoyarse en el piso,cuando una puerta corrediza se abrió dando paso un hombre alto y delgado,de tipo europeo y vestido con un impecable un traje negro y unas gafas oscuras.
El individuo saltó a tierra,y otros 3 hombres también vestidos de negro lo siguieron,cargando unos portafolios de aluminio.El helicóptero en ningún momento dejó de girar sus aspas y tan pronto los 4 sujetos estuvieron fuera,reemprendió el vuelo para alejarse por donde llegó.
El líder,con paso firme,se dirigió directamente hacia García,y se quitó los lentes para revelar unos llamativos ojos azules.Le extendió una de sus manos a García,quien esperaba oir un acento alemán,o de menos agringado,pero se sorprendió al escuchar un español perfecto.
“Buenas tardes.Soy el agente especial Dubnicoff.Puede calmarse.Nosotros nos haremos cargo de todo”.
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+++

El cuarto estaba prácticamente vacío,es decir,no había muebles,excepto por la mesa y la silla,ambas de madera.Fue difícil conseguir los muebles de madera,pero García había logrado cumplir lo que le pidió el agente Dubnicoff.El agente Grifith acomodó su saco en el respaldo,se arremangó la camisa,y procedió a inyectarse él mismo una jeringa llena hasta la mitad de enfemerol.Dubnicoff y los otros agentes estaban de pie,apoyados contra la pared donde estaba ventana sin cortinas que daba al exterior.García miraba la escena,entre incrédulo e intrigado,desde un rincón cercano a la puerta.Grifith se colocó en la frente unos sensores como para electrocardiogramas,conectados a una laptop sobre la mesa.La computadora portátil era bastante peculiar por sí misma,no se parecía a ningún modelo comercial conocido,de hecho podría jurarse que estaba hecha de porcelana.
Grifith cerró los ojos,y empezó a respirar pausada y profundamente.Entonces,apoyó sus manos sobre la mesa,con los dedos extendidos.Pronto,un pesado silencio total invadió el cuarto,interrumpido solo por la respiración de Grifith,y el golpeteo de la lluvia en la ventana.Dubnicoff se cruzó de brazos.

Pasaron algunos minutos,hasta que Grifith repentinamente abrió sus ojos,con una mirada perdida.
“Lluvia,frío…” murmuró.“Está oscuro,casi no se puede ver…acero...vigas de acero…ya oxidadas…viejas,muy viejas…”
García se enderezó,sumamente intrigado.
“No,no son vigas...” siguió murmurando Grifith.“...son vías...y una especie de bodega...la puerta está cerrada con un candado,pero el techo tiene un agujero...grande...y...”.
Grifith se agitó,como si acabara de despertar de un sueño interrumpido.Un discreto “bip” sonó desde la laptop,y su pantalla cambió para mostrar una serie de datos escritos en algo que de golpe,parecía japonés o chino.
“Eso es todo,lo que sea,me bloqueó”,dijo Grifith mientras se quitaba los sensores.Dubnicoff le respondió sólo con una palmada en la espalda,a la vez que se inclinaba para cotejar el monitor de la computadora.
Entonces,le preguntó a García,“¿Tiene idea de qué lugar era?”
García asintió,aún un tanto escéptico.“Este...pu’s sí,sí sé.A de ser la vieja bodega carbonera.Está como a un kilómetro,en las afueras,pero ya nadie va por allá desde que se agotó y clausuró la mina de ahí cercas”.

Dubnicoff se sonrió,mientras apagaba la computadora.
“Llame a todos los hombres disponibles,y mándelos para allá” le ordenó.“Ah,y dígales que vayan bien armados y listos para todo”.

+++

El helicóptero negro aterrizó en la cancha de futbol del pueblo.Su puerta corrediza se abrió,y otros 2 agentes descendieron para ayudar a sus compañeros a cargar la voluminosa bolsa para cadáver que llevaban.Un líquido amarillento alcanzó a filtrarse a través de la fibra de la bolsa,dejando un pequeño charco en la cubierta del helicóptero.Dubnicoff,tras asegurarse que sus hombres estaban ya dentro,procedió a abordar también.Tomó la manija de la puerta,listo para cerrarla,pero García se adelantó y lo detuvo,gritando por encima del ruido de las turbinas.
“¿Eso es todo? ¿Y qué chingaos era ese animal?”
Dubnicoff lo miró fijamente por un instante,y luego agitó su cabeza con suavidad.
“Esa es información clasificada,sargento ”.
García resopló,y retrocedió un poco.
“Me lo imaginaba.Ustedes los capitalinos son medio especiales y sangroncillos cuando se trata de eso,¿eh?”
Dubnicoff sonrió maliciosamente,mientras volvía a ponerse sus gafas oscuras.
“Nosotros sólo llegamos y hacemos el trabajo que otros no pueden” gritó.

La puerta se cerró.García se encorvó y tapó los oídos cuando el ruido de la turbohélice se convirtió en un fuerte rugido.El helicóptero se elevó y se perdió en el cielo nublado.
García se quedó viendo al cielo,y luego encendió un cigarrillo.Tras inhalar una buena bocanada de tabaco,se llevó las manos a los bolsillos y masculló algo para él solo.

“’El trabajo que otros no pueden’...no,pos eso que ni qué,verdad de Dios...” .


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  Status:  como con sobredosis de cafeína  
  Soundtrack: All Mine - Portishead  

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