Sincronía - L.S.D. - Letras Sin Desperdicio
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  Saturday, January 3rd, 2004 03:58 pm

Manuel observó con detenimiento el reverso del naipe de baraja española que tenía en su mano,como preguntándose si debía haber algún significado oculto detrás de las grecas y garigoleados. Era una carta de juego ya vieja,con sus bordes desgastados y sus colores ya pálidos,con un predominante tono amarillo típico del papel añejo.
Pero al voltearla por el anverso,la mujer dibujada,la reina de bastos,le llamó la atención.Su rostro redondo,se parecía al de Rebeca...

Con un suspiro nostálgico y silencioso,devolvió la carta al mazo,y cuidadosamente volvió a guardarlo en su caja.Acto seguido,volvió a colocar la caja de la mesa donde la había tomado.

Refugiado en el local de antigüedades,rodeado de objetos fuera de su tiempo y su lugar,él se sentía transportado a un mundo ajeno al suyo.Un mundo donde los roles de hombres y mujeres eran claros y definidos,sin temores a malinterpretaciones.Un lugar donde un hombre podía ser sutil y gentil,sin por ello dejar de ser masculino.Un lugar donde los matrimonios duraban por siempre,y donde pertenecer a una familia era algo por lo cual uno podía enorgullecerse e incluso dar la vida.Visitar la pequeña tienda de cachivaches usados era su droga,su recurso para resistir la fría y cruel realidad del presente.Mientras estaba ahí,podía pretender que no existían las preocupaciones,pero sobre todo,también podía observar la foto de su esposa y su hijo de 2 años,y pretender que iba camino a casa,ansioso de abrazar a su bebé y besar a su mujer.

Siguió dando de vueltas por el lugar,hasta que llegó a otra mesa,de donde tomó un viejo reloj de bolsillo.Consultó la etiqueta con el precio,y consultó también la hora,comparándola con la de su reloj de pulso para ver si era exacta.
Las manecillas se movieron para confirmarle lo que intuía:era la hora correcta.
Esa sola idea le fascinó,mientras continuaba observando,fascinado.El sobrio aparato de color dorado era exacto y correcto en más de un sentido,pues parecía ajustarse perfectamente a la palma de su mano.
Su mecanismo hacía tic-tac con un ritmo sutil,pero que parecía reverberar a través de la piel de su mano,para sincronizarse con los latidos de su corazón.Haciendo un rápido cálculo mental,Manuel sumó y restó el precio del reloj,el dinero que aún tenía en su billetera,y el dinero de pensión que tendría que desembolsar a partir de la próxima semana,cuando concluyeran los papeleos del divorcio.Si dejara de comer tacos al salir del trabajo durante un mes,sí podía darse el lujo de llevarse el reloj.

Sumido en sus divagaciones,tardó en notar el mensaje grabado en delicada caligrafía al reverso del artefacto.Pero cuando lo leyó,hasta su respiración se detuvo por un instante. 

Para mi querido Manuel. Si el tiempo intenta separarnos,no me dejes partir,pues estaré incompleta sin tí.Tu amante esposa,Rebeca.

Las palabras resonaron en su consciencia,mientras sus dedos se aferraron más sobre el reloj,como buscando ganar fuerzas extra emanadas del reloj.Cerró sus párpados,para contener la ola de lágrimas que sintió se agolpaban ya en sus ojos.Algo desde muy atrás en su interior,algún sentido primitivo quizá,le hizo entender que eso no era una coincidencia,y que ciertamente el reloj le había indicado que esa era la hora correcta.Que ese momento era exacto,pues era una parte de su propia alma que regresaba a él.

Tuvo que buscar apoyo adicional recargándose en una mesa de caoba cercana,pues sus rodillas amenazaban con dejar de mantenerlo en pie.Finalmente,recuperando la compostura,llevó el reloj ante el dependiente y pagó por él.De ahí,salió de nueva cuenta al frío decembrino,y le hizo la parada a un taxi.

"¿A dónde,mi jefe?" inquirió el orondo chafirete.

"A casa",le respondió Manuel con una sonrisa. "Voy de vuelta a casa".

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